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“Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor…” Santiago 5:7 Lee: Santiago 5:7-11

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Por:Pamela Tasiguano “El único modo de averiguar algo sobre tu felicidad es poner la mente en esos m

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Siguiendo con los aspectos que nos permiten alcanzar la felicidad; esta vez compartimos esta plática

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Llueve, llueve, llueve.

Desde esta pequeña habitación (mi espacio, mi lugar) puedo ver llover.

Sólo con asomarme a la ventana puedo escuchar la lluvia, sentirla, notar sus caricias en mi rostro, en mis brazos, en mi alma.

La lluvia lava cualquier pequeña impureza que haya podido quedar de mi dolor pasado; moja y desplaza todo el terror de antaño… refresca dulcemente mi corazón.

Quizás si fuera ayer la lluvia me produciría nostalgia, recuerdos, tristes memorias. Pero no… resulta que no es ayer, sino hoy. Y precisamente por ser hoy, la lluvia me alegra, me fascina con su magia, me enamora de la vida y sus cosas buenas.

Quisiera que la lluvia siguiera cayendo y con ella se llevara las tristezas de todos. Que gota a gota limpiara los amores perdidos y la desesperanza de algunos corazones. Que con su nocturno caer se convierta en el bálsamo que alivie penas y angustias. Que con su tierno murmullo los ayude a descansar plácidamente, a soñar con un futuro de bellas promesas y a retomar una vida plena.

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Manual práctico para días difíciles

Todo el mundo tiene días malos, o, para que no suene tan feo, días menos buenos. Ya sea porque te haya salido un grano enorme en la nariz, porque una tormenta de hormonas se haya apoderado de tu ser o simplemente porque haya amanecido lunes. Cada uno tiene sus razones, y todo el mundo tiene derecho a estar un poco más borde de lo normal; pero el resto no tenemos por qué resignarnos a ver a alguien odiando al universo si podemos hacer algo por remediarlo.

Voy a dejar por escrito una lista de cosas a las que podemos recurrir cuando nos encontremos a alguien enfurruñado, aunque lo mejor para estos casos es conocer tan bien a la otra persona como para saber si necesita diez metros de espacio vital o un abrazo de esos que te dejan sin respiración

  1. Primera regla básica, sobre todo para hombres si algo le ocurre a una mujer: hay que pensar antes de hablar. Y no pensar en el partido de ayer o en el tiempo de mañana. No, hay que exprimirse el coco buscando una pregunta. LA pregunta. La dichosa cuestión tiene que estar perfectamente formulada para que no pueda ser respondida con un NADA, que es lo que tiende a salir instantáneamente de nuestra boca cuando preguntáis qué nos pasa. También tenéis que intentar que la respuesta no pueda ser un rotundo NO, porque es nuestra segunda vía de escape. Una vez anuladas esas dos opciones, que os contemos qué nos llena la cabeza de nubes grises es mucho más sencillo y no tendréis que volver a preguntar. 
  1. Segunda regla básica: A nadie le amarga un dulce. O una tosta de jamón con tomate. O lo que quiera que sea lo que le guste al de la cara de pasa. Se trata de tener un detallito, sin más. Una chocolatina, una gominola, un café hecho con amor y con tres cucharadas de azúcar, que la vida ya es bastante amarga. Si no consigues hacer sonreír a alguien con un botecito de Nutella o con una buena cerveza, replantéate la posibilidad de que sea un extraterrestre de los que nacen sin estómago y sin corazón.
  1. Tercera  regla básica: haz reír. Da igual cómo, en esto podríamos decir que el fin justifica los medios.  Sabes que odia las cosquillas y estás poniendo en peligro tu vida porque un rodillazo letal puede ir directo a tu esternón; pero ver cómo ríe merecerá la pena. Un chiste tonto a tiempo te podrá coronar como el más idiota de todos, pero si consigues que sonría al insultarte, la guerra está casi ganada.
  1. Cuarta regla: un poquito de aire fresco puede sentar genial. Si algo puede mejorar un mal día es descubrir un rinconcito nuevo en la ciudad o ir a su parque favorito. En caso de que la única opción viable sea un centro comercial, chicos sed pacientes y pensad que con una blusita nueva todo irá mejor; con un poco de suerte nosotras corresponderemos con menos de tres horas de tienda en tienda.
  1. Quinta regla: aprovéchate del factor sorpresa. Que tiene un mal día se ve a cien kilómetros, así que benefíciate de su ceguera negativo – emocional y que no te vea mientras dejas un post-it en el marco de la puerta con alguna tontería escrita. Si te pilla, actúa rápido bailándote una sevillana o haciendo algo inesperado; y, si aun así no sirve para que le cambie la cara de asco, un beso si procede o un estrujón a dos brazos son capaces de desarmar a cualquiera. 
  1. Sexta regla: respeta los tiempos biológicos. En el caso de los hombres aún no he descubierto cómo funciona, pero en nuestro caso siempre podemos tener una excusa si queremos estar mal. Tened muy en cuenta que nuestro ciclo se puede dividir en pre-menstruación, menstruación y post-menstruación, así que lo mejor es no hacer alusiones al tema si no queréis salir escarmentados. Tranquilos, que si la culpa de mi estado de ánimo la tienen mis hormonas os daréis cuenta  en cuanto me veáis llorar con 8 apellidos vascos y a la hora siguiente esté cagándome en los madrileños listos que no hacen más que cruzarse de carril en las salidas de la M40.
  1. Séptima y última: échale un poquito de imaginación. Como en todo lo bueno de esta vida, si queremos alegrarle el día a alguien, tendremos que tirar un poquito de creatividad. No todo el mundo reacciona de la misma forma a una broma ni a un detalle, así que como último consejo solo puedo decir que hay que ser valiente e intentarlo de todas las formas que sean posibles.

La felicidad es una de las pocas cosas buenas que se contagian y, si tenemos la oportunidad de sacar una sonrisa a una persona triste, no podemos dejarla pasar.

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stephen hawking ateismo frases celebres ateas dios religion cristianismo jesus cienciaQuizás una de las más surrealistas y esquizofrénicas instituciones del mundo reside en la minúscula (pero no por ello menos poderosa) Ciudad-Estado del Vaticano, en donde varias decenas de nuestras más brillantes y privilegiadas mentes se reúnen de forma periódica para intentan denodadamente, al más puro estilo del Sísifo mitológico y en el más precario equilibrio mental, establecer puentes de unión entre los más avanzados conocimientos científicos que se suceden vertiginósamente, casi de manera exponencial con el conjunto de mitos, leyendas y supersticiones varias transmitido durante milenios de padres a hijos por el pueblo judío, escritos que posteriormente fueron reeditados y reinterpretados una y mil veces por la escolástica cristiana durante los dos últimos milenios.

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Bien, no es necesario leer ningún libro para saber que nuestra vitalidad depende en gran medida de nuestra respiración, del aire que respiramos, de la calidad del aire que respiramos y de la cantidad de aire que respiramos en cada inspiración y en cada exhalación. Todos sabemos que sin aire, sin respirar, apenas podemos aguantar un minuto. Más allá nos entra ansiedad y pánico. La respiración está muy relacionada con nuestro estado de ánimo y nuestra vitalidad. Si respiramos mal, nuestra vitalidad se resiente inevitablemente y nuestro sistema nervioso se sentirá alterado y nuestra mente se sentirá muy débil, con apenas capacidad para hacer esfuerzo intelectual alguno, para memorizar, para estudiar, para pensar, para reflexionar, para discurrir, para todo. Nuestra mente se sentirá cansada, adormecida, soñolienta, perezosa y sin vida Le costará aprender, discurrir, tener ideas brillantes, buscar soluciones y se hundirá ante el más mínimo problema. El primer y principal alimento de la mente, de nuestro cerebro es el aire, el oxígeno. El segundo y vital alimento de nuestro cerebro es el fuego y el agua y el tercero es la tierra. En el mismo aire están contendidos los cuatro elementos: En el aire hay fuego (oxígeno e hidrógeno y calor), hay agua en forma de humedad, hay tierra en forma de partículas en suspensión. Podríamos afirmar que es posible vivir sólo del aire si supiéramos manejar adecuadamente el “Prana”, la energía vital contenida en el aire y no necesitar ningún otro tipo de alimento. De hecho, en un pasado remoto, la segunda raza de este planeta no necesitaba tomar alimentos para vivir, solo se alimentaba del aire, del Prana, de los cuatro elementos contenidos en el mismo aire. Respirar bien es fundamental si deseamos tener buena salud y sentirnos vitales, con vida, con ganas de vivir y de hacer cosas, pero además, sintiéndonos igualmente tranquilos. Hay cuatro cosas que influyen en nuestra forma de respirar, en nuestra forma de tomar el alimento vital del aire, en la forma en que nos alimentamos del aire, en que nos nutrimos del aire: 1º La calidad del aire que nos rodea. 2º La capacidad y la salud de nuestros pulmones. 3º El tiempo de aspiración, retención y exhalación del aire (la velocidad y la cantidad de aire y el tiempo empleado en la aspiración y en la exhalación y el tiempo entre ellas) 4ºLa limpieza o suciedad de los conductos o tabiques por los que aspiramos y expiramos el aire. 5º La calidad de la sangre (la cantidad de glóbulos rojos que transportan el oxígeno a través de las arterias) y la velocidad de circulación a través de las venas y arterias. 6º El diámetro útil de las arterias y venas por donde circula la sangre (que no estén obstruidas por colesterol o grasas) 7º La sístole y la diástole del corazón y su ritmo, que determinan el caudal o bombeo de la sangre a través de las venas y arterias, junto al diámetro útil de estas. 8º La actividad corporal, mental y emocional, que determinan el ritmo con que late el corazón y la velocidad de la respiración. 9º La calidad de la médula espinal 10º El tipo y la calidad de los alimentos Dependiendo de todas estas cosas, llegará más o menos oxígeno a nuestro cerebro y según esto, nos sentiremos mejor o peor, sin saber porqué. No obstante, si tuviésemos que resumir y no hacer de este artículo un tratado entero de medicina y de la respiración, podríamos subrayar, fundamentalmente tres aspectos: La calidad del aire, la capacidad pulmonar y la amplitud y limpieza de los tabiques y conductos nasales por los que aspiramos y exhalamos el aire. Trataremos de ceñirnos sobre estos tres aspectos y de ser breves, aunque la verdad, todo es importante y todo está inter-relacionado. Pero antes, permítaseme hablar de algo muy importante, el carácter y la personalidad y nuestras glándulas endocrinas.

El carácter y la personalidad

Existe una glándula en nuestro cerebro que regula e l humor y el carácter de la persona, la glándula pituitaria, junto a otra, las gónadas o glándulas sexuales. Ciñéndonos de momento, a la glándula pituitaria, esta glándula es muy sensible a la falta de oxígeno y a la falta de glucosa y lo mismo le sucede al resto de nuestro cerebro, a todas las células y neuronas y a los nervios que las inter-conectan. Nuestro cerebro depende esencialmente del aire y de la glucosa y ambos llegan a él a través de la sangre, a través de la circulación sanguínea. Por eso, una correcta respiración y una correcta circulación de la sangre son vitales para la vida y si algunas de estas dos fallan, la vida corre peligro. Por otro lado, los alimentos que ingerimos necesitan del aire para que puedan convertirse en glucosa. Sin aire, ni el cerebro ni el cuerpo pueden funcionar. Todas las células de nuestro cuerpo necesitan glucosa y oxígeno. Todos los alimentos que ingerimos son metabolizados gracias al oxígeno. Sin oxígeno, no se podrían transformar en glucosa los alimentos. Nuestras células son como un recién nacido sin dientes y con un estómago que no es capaz de digerir otra cosa que no sea glucosa. No podemos darle de comer a un recién nacido una pata de pollo o un filete, ni ningún otro alimento que no sea algo triturado, líquido, en donde se hallan disuelto las proteínas y las grasas, pues no puede ni masticar ni digerir alimentos sólidos. De todos los alimentos que ingerimos, una parte se utiliza para satisfacer de inmediato la necesidad constante del cerebro de glucosa y otra parte se almacena en el cuerpo, en forma de reservas, en forma de grasas y proteínas. Las grasas y las proteínas almacenadas sirven de reservas y energía para los músculos del cuerpo y para que, cuando el cerebro tiene demanda de glucosa, las proteínas y grasas se metabolicen de inmediato con el oxígeno y entonces, la sangre la lleva de inmediato, directamente y sin retraso, como el biberón de un niño que llora, porque tiene hambre. El cerebro necesita una renovación de la glucosa, o mejor dicho, gasta glucosa a un ritmo muy rápido, que depende de la actividad mental y de la actividad emocional del individuo y de su actividad física, pero fundamentalmente, de su actividad emocional y mental. El cerebro, en condiciones normales de actividad emocional y mental, así como de la actividad física, demanda renovar la glucosa cada dos o tres horas y esta demanda constante es lo que nos genera la necesidad de comer, la sensación de hambre. Si el cerebro está sometido a preocupaciones, prisas, agobio, miedo, ansiedad, estrés, tristeza…el ritmo de demanda de glucosa es mayor, las neuronas trabajan más deprisa y gastan más energía en menos tiempo y por consiguiente, necesitamos comer o picar algo con mucha más frecuencia. Además, nos veremos inclinados a tomar alimentos muy dulces para satisfacer rápidamente la glucosa del cerebro. El exceso de dulce perjudica la vista, el hígado, el páncreas, el estómago y los órganos sexuales(los cuáles regulan el desarrollo de nuestro carácter y personalidad y nuestra fortaleza física y cerebral), además de generar sobrepeso. Esta persona tenderá a tomar alimentos ricos en grasas y en proteínas, además de alimentos dulces y todo esto perjudicará su salud Si una persona está tranquila, si respira bien, aire limpio y puro, si camina, su cerebro trabajará más despacio y su necesidad de comer será menor y su vitalidad será mucho mayor que el de otra persona que está agitada y come constantemente. Además, no necesitará aportes de grasas ni de carnes ni de dulces, le bastará tomar alimentos vegetales, sin necesidad de recurrir a alimentos de origen animal. Nosotros podemos pasar mucho tiempo sin comer, incluso meses y no morir. Nos sentiremos débiles para realizar tareas de esfuerzo, pero las constantes vitales del cerebro y del cuerpo se mantendrán. La vida puede mantenerse en condiciones extremas y en condiciones de escasez, mientras exista un aporte adecuado de oxígeno, mientras seamos capaces de respirar adecuadamente y mientras el corazón late y circule la sangre correctamente hacia nuestro cerebro, para que éste reciba oxígeno y glucosa y mientras la temperatura del cuerpo se mantenga en unos niveles adecuados. El calor que genera nuestro cuerpo es vital para la vida. Nuestro cuerpo genera calor gracias al oxígeno, el cual, favorece la combustión de los alimentos y estimula la actividad de las células, que a su vez generan calor interno. Otro elemento vital es el agua. El agua es necesaria para favorecer la digestión de los alimentos, para drenar los órganos que intervienen en el filtrado y lavado de la sangre y para reponer la evaporación del sudor que procede de la combustión de las grasas y de la glucosa. Bien, podríamos extendernos demasiado con el sistema de funcionamiento complejo que tiene nuestro cuerpo, para darnos cuenta, finalmente, que todo está diseñado de una manera realmente increíble y perfecta y que el cuerpo puede sostenerse con vida en condiciones inimaginables, pero que tiene ciertos límites que no debemos superar, si deseamos conservarlo sano y fuerte. Nuestro cuerpo es una máquina diseñada de tal manera que podría vivir cientos de miles de años sin deteriorarse. Así fue al principio. Bien, si tuviésemos que definir qué órganos son los más delicados para sostener la vida dentro del entramado complejo mecanismo de funcionamiento de nuestro cuerpo, diríamos que son el cerebro y el corazón, junto a las arterias por donde circula la sangre y junto a los pulmones y los conductos por donde respiramos. Si quisiéramos quitarle la vida a nuestro cuerpo, o a cualquier otro, bastaría con darle un fuerte golpe al cerebro y la muerte sucedería casi en el acto y decimos casi, pues, aunque la persona caiga inconsciente y su corazón deje de latir, el cerebro todavía tiene sangre y oxígeno y gran parte de sus células siguen funcionando y siguen intentando enviar impulsos nerviosos a través de la médula espinal al resto del cuerpo, para que este siga funcionando. La verdadera muerte de nuestro cuerpo acontece cuando nuestro cerebro deja de funcionar totalmente, no cuando el corazón deja de latir. Mientras no se consuma totalmente el oxígeno y la glucosa, gran parte del cerebro sigue funcionando. A medida que se consume la glucosa y el oxígeno de la sangre acumulada en el cerebro, las células de la memoria empiezan a morir poco a poco, las células cerebrales, las neuronas. Cuando la última célula del cerebro muere, entonces, la mente, el principio consciente, que anima al cuerpo, se separa y le dice al cuerpo: Hasta luego camarada, estás hecho polvo, me voy de vacaciones al séptimo cielo, pero pronto volveré, pues tengo unas cuantas cosas que resolver aquí en la tierra. Necesito un plan renove. Entonces, al cabo de 49 días y 49 noches de vacaciones, el principio consciente mental, ingresa a una nueva matriz. Al cabo de 9 meses ya tiene un coche nuevo, que tendrá que aprender, de nuevo, a manejar, aprendiéndose el código de circulación pertinente, instruido por sus nuevos progenitores. Pero bueno, bromas aparte, una persona no muere por el simple hecho de que deje de latir su corazón. El cerebro de una persona puede mantenerse con vida hasta tres días después de haber dejado de latir su corazón. Muchas personas han sido enterradas vivas, solo porque se les daba por muertas por el hecho de que su corazón había dejado de latir y luego, de repente, han despertado dentro de una tumba, muriendo sepultadas, llenas de pánico y terror. Por eso se debe de esperar siempre, como mínimo tres días antes de enterrar a una persona cuyo corazón ha dejado de latir y si no se pudiera esperar, por algún motivo, se le debe incinerar, pero nunca enterrar, incluso aunque esta persona haya muerto desangrada. Si la persona no ha derramado sangre, se debe esperar obligatoriamente, pues las posibilidades de que el cerebro siga con vida son mayores. Mientras el corazón, los pulmones, las arterias que van al cerebro y el mismo cerebro, así como la médula espinal no se halla deteriorado de manera irreversible, es posible recuperar la vida del cuerpo, al menos en parte. ¿Cuál sería el problema si una persona se recupera de una parada cardio-respiratoria? El problema sería, que según el tiempo que lleve sin latir su corazón y sin poder respirar, algunas células del cerebro habrían muerto y la persona quedaría con secuelas cerebrales o mentales, que incluso podrían afectar a la movilidad de alguna parte de su cuerpo, provocando algún tipo de invalidez. Por eso, si una persona sufre un accidente y deja de respirar, o un sufre una parada cardíaca hay que intentar reanimarle lo antes posible. Si le tapamos la boca y la nariz a una persona, no podría respirar y la sangre llegaría con poco oxígeno a su cerebro, se ahogaría, perdería, primero el conocimiento, luego, sufriría una parada cardíaca y finalmente, el cerebro también acabaría muriendo. Actualmente, el ser humano nutre al cerebro de oxigeno de una manera muy pobre, por un lado, debido a la mala calidad del aire y por otra, porque no respira adecuadamente. A día de hoy, se dice que nuestro cerebro solo tiene actividad en un 10% aproximadamente y el restante 90% está dormido. Aún así, solo con ese 10% somos capaces de hacer muchas cosas, buenas y malas. ¿Qué pasaría si tuviésemos nuestro cerebro al 100%? Las razones por las que las capacidades de nuestro cerebro están mermadas son la pérdida de la capacidad de manejar el “Prana”, la energía vital del aire y la pérdida del fuego interno (originado por las glándulas sexuales). Ambas cosas han generado el atrofiamiento gradual de nuestro cerebro y de nuestras glándulas endocrinas, como la glándula hipófisis y la glándula pituitaria (que regula nuestro carácter) y el resto de todas las glándulas que regulan de manera coordinada, todo el funcionamiento de nuestra máquina humana, diseñada de forma perfecta para vivir y ser manejada, al servicio de nuestro principio consciente Superior, nuestro Real Ser, el principio consciente que se desprendió de la Gran mente Universal. El ser humano, si bien tiene todavía un gran potencial, a pesar de tener solo un 10% de su cerebro a su disposición, sigue todavía infra – utilizando el cerebro y dañando este potencial, dañando lo poco que le queda antes de convertirse en un ser parecido más a un vegetal que a un ser superior, antes de convertirse en una especie de muerto viviente, lleno de sufrimientos y enfermedades, los cuáles no tendría porque padecer. El ser humano, al no respirar bien, priva de vitalidad a las neuronas de su cerebro y daña la glándula pituitaria, que regula nuestro humor y nuestro carácter. Existe una relación muy estrecha entre carácter, humor, vitalidad, con el funcionamiento adecuado de la glándula pituitaria y los órganos sexuales. Estos dos órganos controlan el crecimiento, la personalidad y el carácter del individuo, su fuerza y estas dos glándulas se ven perjudicadas por una mala respiración, así como por la toma de intoxicantes, drogas y medicamentos, alcohol y ciertos alimentos, así como por una actividad sexual abusiva, inducida ya a temprana edad. La degeneración temprana de estas dos glándulas, están llevando a la especie humana a una degeneración sin retorno. Una persona afectada de mal humor, mal carácter tiende a fruncir el ceño. Esto es señal de mal genio o de mucho carácter. Es curioso que la glándula pituitaria se halle justamente a la altura de la frente… Cuando fruncimos el ceño, es como si quisiéramos comprimir la glándula pituitaria y esto lo hacemos cuando necesitamos demostrar cierta agresividad, cierto carácter, cierta fuerza. También ponemos en tensión nuestros puños y brazos, nuestro vientre se contrae, respiramos con fuerza sin darnos cuenta, se ponen en marcha mecanismos de los que no somos conscientes pero que hablan por sí solos. Si una persona respira mal, o si su sangre no circula adecuadamente hacia el cerebro, o si existe toma de intoxicantes y medicinas y drogas, (excitantes, ansiolíticos, antidepresivos, alucinógenos, alcohol…) su glándula pituitaria no funcionará adecuadamente y tendrá mal humor y problemas para concentrarse y estos síntomas son muy usuales en casos de ansiedad, depresión y en caso de insomnio. Las drogas y los medicamentos que solemos tomar para intentar paliar los síntomas de la ansiedad, la depresión, el cansancio, son a la larga más dañinos y agravan todavía más el problema que se intenta corregir. Una vez más no nos cansaremos de decir que los medicamentos y las drogas no curan las enfermedades que hemos causado o creado por causa de la ignorancia y de los malos hábitos, así como por no llevar una vida respetuosa y en consonancia con la naturaleza y el cosmos y que en realidad no deberían existir, porque la verdad es que nuestros cuerpos fueron creados perfectos, para servir al fin con que fueron creados y no para la destrucción y la muerte. Si uno se agrede así mismo, de la manera en que sea ¿Qué puede esperar, felicidad o dolor? Lo que uno da a los demás eso recibe. Lo que uno se da a sí mismo, lo mismo recibe. Si uno arroja una piedra encima de su propia cabeza, sabe que le aguarda el dolor. Solo una agresión oculta y siniestra, contraria a la vida y a la felicidad puede estar detrás de la actitud suicida de que somos víctimas los seres humanos.

 

La calidad del aire

¿Ha caminado usted alguna vez por un bosque de eucaliptos o de pinos, o en medio de algún bosque o lugar perfumado por plantas silvestres, como la menta o el orégano, el romero y el anís? Ó, ¿Ha respirado el aire puro, limpio y fresco de la montaña? Si lo ha hecho, seguro que ha exclamado: ¡Qué bien huele! Acto seguido, cogiendo fuerzas, ha inspirado con fuerzas y ganas, profundamente y ha retenido el aire un momento, antes de soltarlo, como si deseara saborearlo y que entre profundamente dentro de uno. ¿Ha sentido alguna vez la agradable sensación de respirar la brisa húmeda del mar? Bien, es probable que no muchas personas tengan hoy en día de la oportunidad de respirar este aire y en lugar de ello, respire el aire caliente y viciado y súper- contaminado de las ciudades, o el aire cargado de hongos y ácaros de los espacios cerrados y húmedos o mal ventilados, en la oficina, en el taller o en la fábrica, o en la propia casa. Es probable que, aunque usted se haya acostumbrado, que esté respirando un aire insoportable, insano y tóxico, en mayor o menor medida y sin saberlo, su vitalidad, su salud y su estado de ánimo estén afectados de alguna manera. En realidad, es mucho más que probable que esto le suceda y no sepa porqué. Pero, piense en la cantidad de humos tóxicos que desprenden los coches, la combustión de las calefacciones, la sequedad del aire caliente de los lugares con calefacción, los gases que desprende el asfalto en los días de calor, los gases que desprenden los materiales de los muebles, moquetas y todo tipo de materiales sintéticos con que hoy está hecho todo, en el coche, en casa…el aire enrarecido dentro de los autobuses, trenes o el metro. Piense también si tiene que vivir con personas que fuman, ya sea en trabajo o en casa o en la calle, o si es usted quién fuma. Piense en la cantidad de partículas que arrastra el aire en un día ventoso y caluroso y seco, polen, esporas, polvo, gases, ácaros… Todo esto es una agresión constante que sin duda tiene que terminar produciendo algún tipo de repuesta en nuestro organismo y de hecho, cada vez hay más personas con problemas respiratorios, incluido niños, como las alergias, la rinitis, la sinusitis, problemas bronquiales… La gente va al médico y este nos receta algún jarabe, gotas para la nariz o algún antialérgico y poco más puede hacer el médico por nosotros. Pero detrás de los problemas respiratorios, se encuentran desórdenes nerviosos, como la ansiedad, la falta de vitalidad, la astenia primaveral, problemas de mal humor, cansancio, desgana, apatía, debilidad, depresión, crispación , estrés, falta de memoria, falta de concentración, dolores de cabeza, problemas de insomnio… y esto los médicos parece que no lo saben o al menos, no lo dicen. Cuando vamos al médico aquejados por estas cosas nos dan unas vitaminas, unos ansiolíticos, unos calmantes o algún que otro antidepresivo y si al cabo de un tiempo se nos ocurre volver quejándonos de lo mismo, entonces nos mandan al carnicero de la mente, al “psicólogo o al psiquiatra”, que nos receta unos ansiolíticos y unos antidepresivos más potentes, que terminan convirtiendo a la persona en un auténtico inválido y cuando esto sucede, certifican que eres una persona realmente inválida y te dan la invalidez, parcial o absoluta. En realidad, la invalidez debería de darse a estos profesionales sin escrúpulos, que someten a verdaderas torturas a los pacientes a los cuáles ni curan ni comprenden. Por otro lado, sabemos que la vitalidad, el vigor, influye en la capacidad de resistencia del individuo a situaciones de estrés, así como también en su capacidad de resistencia ante las enfermedades, en su capacidad de resistencia hacia todo aquello que le puede agredir, física, química, mental o emocionalmente. Cada vez son más frecuentes las enfermedades de tipo vírico, a pesar de que vivimos en la era de los antibióticos. Cada vez más son más frecuentes las enfermedades nerviosas, a pesar de que disponemos de ansiolíticos y antidepresivos que no sirven para mucho y, cada vez más el ser humano vive más insatisfecho, a pesar de que disponemos de todo lo necesario y más, para ser felices…aunque en esto último ya entran otras cuestiones en las que no vamos a entrar. Una persona aquejada de problemas respiratorios tiene disminuida su vitalidad y las defensas naturales del cuerpo y es más propensa a enfermar física o psicológicamente. Una persona aquejada de problemas respiratorios tiene problemas para conciliar el sueño y dormir y descansar adecuadamente y esto aumenta todavía más su cansancio y su falta de vitalidad. Si esta persona, además, no tiene una buena alimentación, la vitalidad y la sensación de debilidad serán aún mayores y el camino hacia la ansiedad y el estrés generado por las presiones y las prisas, serán mayores y terminará con depresión en un intervalo de tiempo más o menos breve. Las personas que respiran mal no paran de moverse durante el sueño, se despiertan frecuentemente y tienen que levantarse estando todavía más cansadas que cuando se acostaron. Es frecuente que las vías respiratorias sufran infecciones, obstrucciones, muy especialmente en los tabiques nasales, los cuáles se ven estrechados haciendo que la persona le resulte difícil respirar y ante el más mínimo aumento de mucosidad, debido a algún refriado o catarro, los tabiques y conductos se colapsan, se obturan y no deja pasar el aire. La persona se ve obligada a respirar por la boca y todo esto hace que solo entre aire a la zona superior de los pulmones, los cuáles terminan por atrofiarse, la caja torácica no se ensancha al tomar aire y esto oprime el corazón que intenta latir más deprisa. Esto genera ansiedad y nerviosismo e impedirá que el individuo pueda conciliar el sueño y si lo hace, se despertará roncando o teniendo sensación de ahogo, tendrá pesadillas, malos sueños, sueños de persecución, de aprisionamiento, de angustia. Los problemas cardíacos están muy relacionados con problemas respiratorios y por supuesto, con problemas de origen nervioso y emocional. Otro gran problema derivado de la obstrucción de los tabiques nasales es la terrible enfermedad de la sinusitis y digo terrible, porque la persona que escribe este artículo la ha padecido durante años y es un verdadero infierno. La sinusitis es la inundación de los tabiques nasales y las cavidades que hay en algunas zonas de la cara y el cráneo por mucosidad, que con el tiempo se descompone y se seca, junto a coágulos de sangre que forman “pólipos”, que crean infecciones y sensación de taponamiento constante. Esto se produce como consecuencia de catarros mal curados y persistentes, alergias y por la terrible mala costumbre de sonarse sin tener cuidado, tapando las dos fosas nasales a la vez y hacer presión para intentar que salga la mucosidad de manera brutal. Esta presión, con las dos fosas tapadas hacen que la mucosidad se adentre en las cavidades y fluya entre los huesos de la cara y el cráneo y la piel o cuero cabelludo y quede almacenada y recluida a presión, sin poder salir, por mucho que nos sonemos. Termina descomponiéndose y creando infecciones que originan fiebre y malestar y este malestar llega a producir mucho cansancio, fatiga y depresión porque no se puede respirar y no se puede dormir. Cuando uno tiene catarro debe sonarse con cuidado, tapando cada vez solo una fosa nasal y no las dos al mismo tiempo y si no sale la mucosidad con facilidad y seguimos taponados, debemos de hacer uso de lavativas nasales de agua con sal y algunas gotas de plantas que ayudan. Los médicos, cuando la enfermedad está muy agravada recurren a la cirugía para extraer la mucosidad que no sale de ninguna manera y no deja vivir a la persona, ni de día, ni de noche, además de darle antibióticos. Nosotros, empero, te daremos unas recomendaciones, que siguiéndolas y teniendo algo de paciencia, pueden permitir luchar contra las infecciones que origina la mucosidad y propiciar además, su expulsión y la curación definitiva, sin necesidad de cirugía. A medida que respire mejor notará la diferencia, descansará mejor, será más activo, más alegre y más relajado. Su salud en general mejorará y si además, trata de cuidar la higiene del aire que respira habitualmente, hace ejercicio y se alimenta adecuadamente, su vitalidad aumentará y muchos problemas de salud se verán corregidos y eliminados.

La enfermedad es la consecuencia de superar los límites para los que nuestro cuerpo fue diseñado, llevando una vida antinatural, es un intento de probar que somos imperfectos, cuando en realidad hemos sido diseñados para no enfermar ni morir, ni tampoco sufrir.
 
La enfermedad no existiría si no existiese realmente un deseo oculto y sutil de morir.
 
El ego quiere demostrar que lo imperfecto y la muerte existen y justifica el sufrimiento y el dolor

¡Que la salud y la vitalidad te acompañen vayas a donde vayas y puedas cumplir alegremente tu función¡

Remedio y recomendaciones para la sinusitis y el catarro.

Vamos a dar algunos remedios y recomendaciones, que servirán no solo para aquellas personas que puedan estar aquejadas de enfermedades respiratorias más o menos molestas, sino también para aquellas que quieran mejora su calidad y su capacidad respiratoria. Acostúmbrese a hacer una limpieza de sus fosas nasales todos los días, por la mañana, al levantarse, al mediodía, así como por la tarde y por la noche, antes de acostarse. Hágalo aunque crea respirar bien, especialmente si vive en la ciudad o trabaja en lugares cerrados y mal ventilados. Para ello compre un pequeño nebulizador o atomizador de bolsillo, un spray manual, podríamos llamarle. Prepare agua y añada un poco de sal en una proporción parecida al agua de mar, tolerable para la mucosa y que no llegue a escocer por tener demasiada cantidad de sal. Compre en una herboristería o tienda de dietética el siguiente preparado: “Aceite PO-HO” de la casa A.Vogel.

Aceite PO-HO.  A.Vogel

Aceite PO-HO. A.Vogel

Es un preparado muy conocido en las herboristerías de las ciudades y no debería de tener problemas para conseguirlo o para que se lo encarguen. Su precio es de unos ocho euros, aproximadamente. El compuesto de este preparado es aceite esencial de menta, eucalipto, enebro, alcaravea e hinojo. Es un producto muy penetrante y concentrado y debe de tener cuidado de que no le entre en los ojos ni en las mucosas ni en la boca, por esto debe diluirse u olerse directamente, si se quiere, pero con cuidado de no aspirarlo en forma de líquido por la nariz. Deposite tres o cuatro gotitas de este producto en su preparado de agua con sal en su nebulizador y llévelo allí a donde valla y cada tres horas nebulice tres veces en cada fosa nasal, aspirando por estas a la vez que nebuliza, de manera que el agua impregne y penetre profundamente en las fosas nasales, para que se humedezcan las vías y los tabiques. La acción de la humedad junto a los vapores de los aceites volátiles de las plantas se dejarán notar en el acto. Si ve que puede sonarse con facilidad, sin necesidad de forzar hágalo y si no, espere un rato hasta que vea que la mucosa se ablanda y las vías respiratorias se expanden y se abren, lo cual hará que la mucosa salga con facilidad. Haga esto las veces que sea preciso, pero especialmente por las mañanas, al mediodía y por la tarde y antes de acostarse. Es un preparado natural y no tiene contraindicaciones ni efectos secundarios y es mucho más efectivo que cualquier descongestivo de farmacia y más barato. Si está tan congestionado que le es imposible aspirar sin forzar la respiración, coja con un cuentagotas cierta cantidad del líquido de su nebulizador, acuéstese y échelo en cada fosa y de un masaje en la nariz y levántese de inmediato, para que la mucosidad que pueda disolverse no se adentre hacia las cavidades. Tenga a mano un bote de alcohol de farmacia de 96º y aspire de vez en cuando los vapores del alcohol, echando unas gotas en la palma de su mano. Los vapores del alcohol causan el mismo efecto que los vapores de los aceites de las plantas. Estos vapores obligarán a los conductos nasales a contraerse y expandirse, originando que la mucosa se ponga en movimiento y el mismo efecto se notará en los pulmones. Si tiene problemas de asma o tiene los bronquios muy obturados compre el siguiente jarabe en la farmacia: “Terponil jarabe”. Es un jarabe hecho con esencias penetrantes de eucalipto y menta, no tiene componentes químicos y es muy bueno. Cada vez es más difícil de encontrar y no todas la farmacias desean conseguirlo, prefieren vender los jarabes hechos con codeína y opiáceos, fabricados por la multinacionales farmacéuticas. Para ayudar a los bronquios, debe tomar cosas calientes, infusiones de anís, pimienta, romero, espliego, tomillo u orégano. Son plantas que contienen esencias muy penetrantes y que dan calor y combaten los virus y aumentan las defensas. Al acostarse úntese en el pecho algún bálsamo tipo Vick o bálsamo de tigre y tape el pecho y no lo exponga al frío. Duerma con calcetines si es necesario para que sus pies no se enfríen ni se humedezcan y deje una ventana algo abierta para que entre algo de aire fresco. En la planta de los pies nace el meridiano de acupuntura del Riñón. Si los pies se enfrían, el frío penetra en dicho meridiano y bajan muchísimo las defensas del organismo. Esta es la causa más frecuente de dolores de garganta, catarros y resfriados e incluso gripes. Por tanto, ni se le ocurra permanecer con los pies húmedos o fríos, ni de noche ni de día. Cuando se acueste, hágalo boca abajo si no puede respirar o si tiene mucha mucosidad. Si duerme boca arriba, se obturarán los conductos y las cavidades nasales todavía más. Si duerme boca abajo, la mucosidad diluida saldrá con mucha más facilidad, incluso si se queda dormido. Si no puede dormir no se desespere. Túmbese pecho abajo y apoye fuertemente el pómulo de la cara contra el colchón, o aún mejor, sobre algo que tenga algo más de consistencia, algo más duro, pero que no sea demasiado alto para que su cuello no se fuerce. La mano o el mismo hombro usados como almohada pueden serle útiles, pero se les dormirá al presionar con el pómulo. Una almohada estrecha y dura o un cojín no muy grueso podrían valer. A la vez que presiona el pómulo, use la otra mano y ponga los dedos formando una garra y aplaste su mano en la parte alta de la cabeza, haciendo también presión. Mueva los dedos, apretando contra el cráneo a la vez que estira y contrae los pliegues del cuero cabelludo. La palma de la mano debe mantener apretada contra el cráneo. De vez en cuando desplace un poco la palma de la mano un par de centímetros y haga presión en diferentes partes de la cabeza. No deje de apretar el pómulo contra el colchón o contra su otra mano o el hombro. Después de al menos veinte minutos, levántese de inmediato e intente sonarse suavemente taponando la fosa nasal del lado del pómulo que ha estado en contra del colchón. Si es necesario humedezca las fosas con el nebulizador o aspire los vapores del alcohol. Si lo desea repita el proceso sobre el mismo lado e intente quedarse dormido en esa postura, con el pómulo apoyado en contra del colchón. Lo ideal sería que no se diera la vuelta y que no se ponga boca arriba durante la noche, pero bueno, lo más probable es que lo haga pues es la postura que inconscientemente uno procura cuando se queda dormido. A la noche siguiente haga lo mismo pero del lado opuesto. Dormir con el pecho pegado al colchón tiene además la ventaja de que los pulmones cogen más calor, conservan mejor el calor y se ablanda más fácilmente la mucosa que obstruyen los bronquios. Si el ambiente de su habitación es muy seco, ponga un vaporizador con esencias de eucalipto y menta. Ventile bien la habitación todos los días, pero procure que no entre aire cargado de polvo, humo o polen en la estancia. Perfume la estancia, la ropa, los armarios… con esencias de eucalipto, menta, espliego, tomillo, romero (esencias naturales). Evite salir los días que hace mucho viento y el tiempo muy seco. Si lo hace, humedezca las fosas nasales con su nebulizador y luego, impregne las fosas nasales con bálsamo. El bálsamo retendrá gran parte del polvo y el polen que pudieran penetrar al intentar respirar. Debe evitar que el aire cargado entre igualmente por la boca, pues sus pulmones son también muy sensibles al aire sucio. Si no le queda más remedio, use una mascarilla e imprégnela con dos gotas del Aceite PO_HO, o humedézcala en agua de vez en cuando. Si tiene paciencia, en unos días sus vías respiratorias se irán purificando, se irán liberando y empezará a respira mucho mejor, sin esfuerzo de ninguna clase. Se sentirá más despejado, más activo, descansará mejor y su estado de ánimo mejorará notablemente, como si le hubiesen recetado algún medicamento invisible y mágico. Yo recomiendo esta limpieza y esta disciplina a cualquier persona, aunque sienta que no tiene problemas para respirar. Cualquier persona que lo haga mejorará su respiración y aumentará la cantidad de oxígeno que entra en sus pulmones, en su sangre y en su cerebro. Las personas que hacen deporte lo agradecerán, las personas que estudian, las personas que practican meditación, las personas enfermas por cualquier proceso infeccioso, las personas aquejadas de estrés, ansiedad, depresión, las personas que fuman…El aire es vida, salud, vigor, fortaleza, alegría, luz. Por último, aconsejar que se debe tener cuidado con la alimentación, descartar ciertos alimentos como las salsas, gelatinas, yogures, flanes, huevos y todo aquello que pueda llevar espesantes. Así mismo no se debe abusar de las frituras, mejor preparar los alimentos al vapor o a la plancha o al horno. Tampoco son recomendables las grasas, las margarinas y tampoco la mantequilla, los quesos de untar ni el queso fresco. Sobra decir que no son para nada aconsejables la carne en general y muchísimo menos los fiambres, las hamburguesa y las salchichas . Y nada de tomar bebidas frías ni refrescos de colas o fantas. Las comida y los alimentos deben ser del tiempo o tomarse calientes, nunca fríos. Los alimentos y bebidas frías enfrían el estómago y bajan las defensas del organismo, bajan mucho el tono vital del organismo en general, lo mismo que el frío húmedo que viene del exterior o los cambios bruscos de temperatura, o las corrientes de aire, o al aire acondicionado en el verano y la excesiva calefacción en invierno. Debe hacer ejercicio; caminar al menos dos horas seguidas todos los días es un ejercicio estupendo e inocuo. Siga estos consejos y sanará de muchos males y prevendrá un sinfín de problemas de salud y será más feliz y vivirá más tiempo y todo el mundo a su alrededor será también más feliz. Pues cuando uno es feliz, no solo uno es feliz, de la misma manera que cuando uno es infeliz, no solo uno es infeliz. Nuestra salud y nuestra felicidad hacen feliz a otros y nos ayuda a cumplir con nuestras responsabilidades y a servir a los demás con agrado. Aunque sea solo por los demás, debemos de hacer el esfuerzo de estar sanos y ser felices. Por ahora esto es todo, pero no se despiste, le invito a que me siga, porque todavía hay más, mucho más… ¡Hasta pronto! Seoan Judith Nath Manuel Vázquez

En algún lugar de este planeta, martes 15 de abril de 2014.

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No tengo tiempo-espacio para escribir como me gustaría, pero sí para compartir regalos y luces que l

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Office-clutter

It is Spring again….and with this beautiful sun, comes along changing clothes, tidying up to refresh our lifestyle…ever since I got children, this has become a nightmare, I feel drown in stuff, especially clothes. I am facing what we call material saturation, coping with extraordinary clutter
Don’t get me wrong: I feel so privileged receiving loads of clothes from my sisters in law for my daughter but each time, I am handed out a bag full of clothes, my blood pressure rises and I get stressed…this means again, over and over, classifying clothes, tidying up and I cannot breathe…

In case you did not know, and you are my heroes in this case, if you are escaping this trend, we are in the area of STUFFOCATION. This term has been launched by British trend forecaster James Wallman and is a mix between stuff and suffocation. Wallman claims it is one of the most crushing afflictions of modern society. Yes, it is materialism but it also includes the impact it has on our environment.

I have decided some months ago to undergo a huge change in my life which is to live with less. This comes along with getting rid of things and focusing even more on experiences.
In our family, we have been seen my husband and myself as the strange guys, always offering experience gifts and it has not always been well valued unfortunately….
But, we stick to it…and I am glad to have discovered that we can now affirm that experience is better than material goods at making us happy, giving us identity and status, thus providing a meaning to our life and this has been presented in 2003 by two psychologists called Thomas Gilovich and Leaf Van Boven in their paper, To do or to Have, that is the question.

In a nutshell, here are some reasons why experiences make us happier thus freer:

You don’t get bored of experiences.
Let’s face it. Who of us hasn’t got overly excited because of a handbag recently brought or a pair of new shoes? But right after we use it, the joy goes down because we get used to things but not to experiences. We even get fed up of wearing the same clothes or feel empty after buying and getting so many things.
And even bad experiences can be recalled as interesting in the long term. During our South American backpack trip, we had an awful bus trip in Bolivia. This is now one of our funniest souvenir.

You connect with others
Being close to people, sharing experiences tend to make us happier. The sharing part is of course key in this. That is why I always tend to offer gifts to my husband where I can join!:)

Heart and memories have unlimited storage space – whatever the experience, we live it and we store it and the good news, compared to things, is that the storage space of our heart and mind is unlimited.

Experiences give meaning to ourselves and to our lives
We surely all have had at some point inspirational moments that contributed to the meaning of our lives. We don’t need anything exceptional, it can be quite often something quite simple, of our daily life that suddenly makes everything fitting together.

So, because it is Easter, I wish you a happy experiential week! I am going for it!See you very soon!

Ya es primavera de nuevo, y como viene siendo normal en muchas casas, ese maravilloso sol significa el cambio de ropa, limpiar la casa para refrescar nuestra forma de vivir….y desde que tengo hij@s, este momento rima con pesadilla. Me siento ahogada por las cosas, especialmente por la ropa. Me estoy enfrentando a lo que se llama saturación material, intentando gestionar una cantidad tremenda de cosas acumuladas.
No me entendáis mal: me siento muy privilegiada de recibir un montón de ropa de parte de mis cuñadas para mi hija en particular, pero cada vez que se me aparecen con una bolsa llena de prendas, mi presión sanguina aumenta y me estreso….significa, una y otra vez, tener que clasificar y ordenar ropa y me quita el aliento…

Por si no lo sabéis, y si así es, sois claramente mis héroes, quiero decir que a lo mejor estáis ajenos a esta tendencia, estamos en él era de la STUFFOCATION. Este término ha sido introducido por el creador de tendencias británico, James Wallman, y es una mezcla entre Stuff (cosa) y suffocation (asfixia). Segun Wallman , este fenomeno es una de las enfermades más preocupantes de nuestra sociedad moderna. Si, se trata de materialismo pero también incluye todo lo relacionado con el medio ambiente.

Hace ya unos cuantos meses, he decidido emprender un gran cambio en mi vida: vivir con menos. Implica deshacerme de muchas cosas y centrarme aun más en las experiencias.
No es algo nuevo: de hecho, en nuestra familia, creo que desde siempre, mi marido y yo somos los “raros”, siempre regalando experiencias y tengo que decir que desafortunadamente no siempre ha sido tan bien valorado como nos hubiera gustado…
Pero,nosotros seguimos insistiendo…y no os podeis imaginar lo contenta que me puse el otro día cuando vi que ya se puede afirmar que las experiencias nos hacen mucho más felices que las cosas materiales, porque nos dan identidad e estatus, apoyan el sentido que le damos a nuestra vida y todo esto ha sido presentado en 2013 por dos psicólogos, Thomas Gilovich and Leaf Van Boven en su estudio: Hacer o Tener, esa es la pregunta.

Entonces, ¿Por qué las experiencias nos hacen más felices?

No nos aburrimos de las experiencias.
Seamos honestos! Quién de nosotros no ha sido en algún momento muy excitado por un bolso o unos zapatos nuevos? Pero justo después de usarlos, la felicidad baja de nivel porque nos acostumbramos a estas cosas, incluso nos cansamos de ponernos siempre la misma ropa o nos sentimos vacíos después de comprar y tener tantas cosas..
Y es que hasta las malas experiencias pueden recordarse de forma positiva a largo plazo. Por ejemplo, durante nuestro viaje a Sur America, recuerdo nuestro viaje a Sucre en autobus de noche…fue un verdadero infierno en cuento a baches, ruidos, olores..pero hoy dia es uno de nuestros mejores recuerdos!

Conectamos con los demás
El hecho de compartir las experiencias con otras personas permite conectar con ellas y eso mismo es lo que nos hace feliz. Es por esto que siempre que puedo le regalo a mi marido algo donde puedo unirme!!:)

El corazon y la memoria no tienen limite de almacenamiento– cualquier sea la experiencia que tenemos, la vamos a guarder dentro de nosotros..y ahi yace una de las grandes diferencias con las cosas materiales.

Las experiencias nos ayudan a tener sentido en la vida y conocernos mejor
.
A tod@s nos habrá pasado momentos de inspiración que dieron sentido a nuestras vidas en determinados momentos. No hace falta nada del otro mundo, muy a menudo pueden ser cosas sencillos, cotidianas pero que de repente hacen que todo encaje.

Como es Semana Santa, os deseo una semana llena de experiencias! Yo personalmente, es lo que haré! ¡Hasta pronto!

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Sat Nam lunatic@s, Después de 5 días de recogimiento en lo más oscuro de mi sombra, vuelvo a sacar l

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